Entrevista | Viajar por libre a un país desconocido: lo que nadie te cuenta
Comenzamos con una conversación muy especial, con una persona que es para nosotros inspiración y referente en la vida. Daniel es una persona de Madrid, 31 años, viajera hasta la médula y “disfrutona”, a la que nos encanta preguntar cuando pensamos en planificar un nuevo viaje porque siempre nos recomienda sitios diferentes.
Aquí va un trozo de nuestra conversación con nuestro amigo:
—Viajar por libre suena muy bien, pero… ¿cuáles son los problemas más habituales cuando no conoces el destino?
Sin duda, el exceso de información. Hoy en día buscas un destino y aparecen miles de blogs, vídeos y opiniones contradictorias. A muchos viajeros nos pasa que queremos verlo todo, lo metemos en el itinerario y luego el viaje se convierte en una carrera. Me ha pasado más de una vez y creo que es uno de los errores más comunes.
—¿Algún otro problema frecuente?
La falta de realismo con los tiempos. Sobre el papel todo parece cerca, pero luego llegas y descubres que los trayectos son más largos, que hay retrasos o que el transporte no funciona como esperabas. Recuerdo un viaje a Perú en el que pensé que podría visitar tres ciudades en dos días… al final pasé más tiempo en autobuses que disfrutando del destino, y es una pena llevarse ese recuerdo.
—¿Qué consejos darías a alguien que quiere organizar su viaje por libre?
El primero, y la clave de todo, es priorizar. Mejor ver menos lugares y disfrutarlos de verdad. El segundo, dejar margen para la improvisación, ya que siempre surgen planes mejores sobre la marcha, y suelen ser los mejores. Y el tercero, informarse bien antes de viajar sobre cultura local, horarios y costumbres; esos pequeños detalles evitan muchos malentendidos.
—¿Qué suele preocupar más a los viajeros antes de salir de casa?
Yo creo que siempre existe la sensación de “¿y si algo sale mal?”. Miedo a no entenderse con el idioma, a perderse, a no saber reaccionar ante un imprevisto. Curiosamente, la mayoría de esos problemas nunca ocurren, pero tener un plan claro y alternativas pensadas de antemano reduce muchísimo esa ansiedad.
—¿Alguna anécdota que te haya enseñado algo importante?
Anécdotas hay muchas pero quizás destacaría una a la que tengo especial cariño. En mi viaje a Nepal llegué a un templo que estaba cerrado porque no había tenido en cuenta una festividad local. Al preguntar a una familia local me explicaron el significado de la celebración que estaba ocurriendo enfrente y me invitaron a probar la comida típica de ese día. Me perdí la visita, pero me llevé un recuerdo muy bonito conociendo un poco más de ellos. Desde entonces, intento siempre investigar más sobre el país y su cultura, no solo los lugares que visito.
—¿Cómo sabes que has ideado una buena planificación durante la experiencia real del viaje?
Lo notas desde el primer día. Cuando tienes claro que los lugares donde vas a dormir se adaptan a tus gustos, sabes cómo moverte y qué zonas tienen más sentido visitar, tu cabeza se libera. Puedes disfrutar del momento, observar, improvisar. La planificación no limita el viaje, realmente lo hace más fluido.
—¿Y cuándo recomendarías contar con ayuda profesional para planificar un viaje?
Yo lo planifico siempre por mi cuenta, pero porque he visitado ya muchos lugares. Entiendo que no todo el mundo se sienta tan desenvuelto y confiado, por lo que recomendaría contar con ayuda cuando quieres viajar tranquilo, optimizar el tiempo y evitar errores típicos, sobre todo en destinos lejanos o culturalmente muy distintos. También hay épocas en las que no le puedes dedicar el tiempo suficiente a organizarlo en detalle, y esos viajes suelen salir peor, siempre hay más errores que te frustran.
—Después de tantos viajes, qué es lo que siempre recomiendas dejar fuera del plan?
La obsesión por verlo todo. Un viaje no se mide por la cantidad de sitios visitados, sino por cómo los vives. Siempre aconsejo adaptarlo a tus gustos, tus tiempos, y dejar huecos libres en el itinerario para descansar, o poder repetir un lugar que te ha gustado. Cuando dices sí a un plan inesperado, ahí suelen aparecer los mejores recuerdos.